Padre-Enrique-Amezcua-Medina

Fundador: El Padre Lic. Enrique Amezcua Medina.

Nace en la Ciudad de Colima el 11 de diciembre de 1918, es el segundo de nueve hermanos, sus padres, Don Enrique Amezcua, originario de Tancítaro, Mich.; y Ana María Medina, de Cotija, Mich.

Inicia su formación académica en la Escuela Apostólica de los Salesianos, en Morelia, en torno al año de 1924, cuando contaba con seis años de edad.

En 1933, debido a que en Tacámbaro no se contaba con seminario propio, el entonces secretario canciller, el P. José Abraham Martínez llevó a Morelia a su primera vocación sacerdotal al P. Enrique Amezcua, quien contaba con quince años de edad.

En 1937, tras haber cursado latín y humanidades, fue enviado el P. Enrique Amezcua a continuar sus estudios de filosofía y teología en el recién inaugurado Seminario Nacional Mexicano, en Montezuma, Nuevo México (EUA).

El 10 de octubre de 1943, con letras dimisorias de su Obispo, Don Abraham Martínez, fue ordenado por el Arz. de Santa Fe, el Excmo. Sr. Dr. Mons. Edwin V. Byrne, en la capilla del Seminario de Montezuma, y al día siguiente el 11 de octubre, celebra su primera Misa en la misma Capilla del Seminario. Es en este día, inolvidable para el Fundador, cuando movido por la gratitud del don recibido del sacerdocio, se compromete a trabajar por las vocaciones sacerdotales para que otros puedan tener la misma dicha que él. Así lo narra él en su Testamento Espiritual: En mi Primer Misa (11 de octubre, entonces festividad litúrgica de la Maternidad Divina de María), al comulgar con el Cáliz y pronunciar las palabras del salmo 115, 2: ¿“Con qué le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el Cáliz de la salvación e invocaré su Nombre”, pensé: “Esta será mi gratitud por el Sacerdocio: levantar este Cáliz, o sea: celebrar la santa Misa siempre que pueda hacerlo; y trabajar para que otros tengan la misma dicha que yo, de modo que cuando yo muera, este Cáliz siga levantándose” (Testamento, 59).

El 16 de julio de 1944, celebra su cantamisa en Tepalcatepec, acompañado de su Obispo, Don Abraham Martínez y el Obispo de Cuernavaca, su tío Don Francisco González Arias.

Entre los años de 1944-1945, durante casi un año, acompañó a su Obispo en la visita pastoral por el sur de su diócesis. Esta visita fue iluminadora para su vida sacerdotal, pues en ella conoció la situación de precariedad e ignorancia del clero, debido al aislamiento y a la falta de formación.

En el año de 1945, al final de esa visita pastoral, su Obispo lo destina como Prefecto de Disciplina del Seminario de Tacámbaro, cargo que desempeñó durante tres años.

A finales de 1948, su Obispo lo envía a Roma, al Colegio Pío Latino Americano, a estudiar Derecho Canónico, en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Estando en Roma, conoce al Cardenal Guiseppe Pizzardo (Prefecto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades, y Director de la Obra Pontificia de las Vocaciones Sacerdotales), quien lo invita para que colabore en esta Obra Pontificia, precisamente en la Secretaría de América Latina, trabajo que desempeñó durante casi tres años. En este tiempo fundó el Centro Vocacional Pío XII, en el Colegio Pío Latino Americano, del que fue durante dos años Prefecto de la Primera Camaratta.

En mayo de 1950 ,durante su labor en la Obra Pontificia de las Vocaciones, el P. Enrique acompaña al Cardenal Pizzardo a una audiencia con SS Pío XII, para exponerle la situación de los sacerdotes de América Latina, y es el mismo P. Enrique quien da el informe al Santo Padre sobre la dura situación sacerdotal-vocacional de esa parte del mundo, es a raíz de esta entrevista que escucha el P. Enrique directamente del Papa la invitación a trabajar para dar sacerdotes santos, según el Corazón de Cristo a América Latina.

En junio de 1950, viaja a Jerusalén donde conoce a Fray Pedro de la Inmaculada, hermano lego franciscano, español. Fray Pedro de la Inmaculada será el guía que le ayudará en el discernimiento de la Obra sacerdotal que el Señor le estaba pidiendo al P. Enrique Amezcua.

En 1951, obtiene la Licenciatura en Derecho Canónico, por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y regresa a su Diócesis, donde es nombrado Vicerrector del Seminario de Tacámbaro y posteriormente es nombrado Rector. Durante este tiempo, funda la Obra de las Vocaciones Sacerdotales (OVSA). Es un movimiento laical de promoción vocacional que perdura hasta nuestros días. Culminó su trabajo en el Seminario enviando, al Colegio Pío Latino Americano (Roma), 11 alumnos a estudiar a las Universidades Pontificias.

El 27 de diciembre de 1957 es nombrado Capellán del coro de la Basílica de Guadalupe en México D. F., como representante de la Provincia Eclesiástica de Michoacán.

El 30 de septiembre conoce y visita por vez primera el abandonado pueblo de Tulpetlac, y descubre la existencia del Santuario de la 5ª Aparición Guadalupana.

El 12 de octubre inició el año Santo Guadalupano (instituido por su Santidad Juan XXIII), ese mismo día celebró el P. Enrique por primera vez la santa Misa en el Santuario de la 5ª Aparición;

El 18 de octubre, fue erigida la nueva diócesis de Texcoco y toma posesión el Obispo, El Excmo. Sr. Dr. Don Francisco Ferreira y Arreola, quien invitó al P. Enrique a trabajar en la parroquia de Tulpetlac.

El 6 de enero de 1961, se erigió la Parroquia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe en Tulpetlac y el 8 de enero tomó posesión su como su primer Párroco, después de ciento cincuenta años sin sacerdote.

El 12 de septiembre de 1963, en la Basílica de N. S. de Guadalupe del Tepeyac, el Excmo. Sr. Obispo de Tacámbaro, Don Abraham Martínez Betancourt, funda como “Pía Unión” de la diócesis de Tacámbaro, la Obra Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo, nombrando Director de la misma al P. Enrique Amezcua Medina.

En la festividad de Cristo Rey de 1964 se inaugura el Seminario Menor, “Internado José Luis Sánchez del Río en Salvatierra, Gto.

El 10 de julio de 1966, el Excmo. Sr. Don Alfonso Toríz Cobián, Obispo de Querétaro, concede la fundación de la casa (seminario) de Querétaro.

El 10 de octubre de 1968, fue la Coronación Diocesana de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe “Salud de los Enfermos”, por  el Excmo. Sr. Obispo de Texcoco, Don Francisco Ferreira y Arreola, en el Santuario de la 5ª aparición Guadalupana.

En marzo de 1972, con el beneplácito de los Obispos, de Tacámbaro, Texcoco y Morelia, el P. Enrique, viaja a Roma y España, buscando un lugar para la mejor formación de sus alumnos, encontrando un generoso apoyo en Don Marcelo González Martín, recién nombrado Arzobispo de Toledo.

El 3 de octubre de 1972, el P. Enrique lleva 13 seminaristas a Toledo y los inscribe como alumnos internos ordinarios. Tras haber conocido y tratado a Don Manuel Hernández Jerez, sacerdote diocesano de Toledo y párroco de Olías del Rey.

El 16 de enero de 1979, se hace la erección canónica de la casa de Olías del Rey (Toledo, España), como Seminario Mayor de los Operarios del Reino de Cristo, y se trasladan los seminaristas a la Casa que provisionalmente fue preparada. Don Manuel se incorpora a la Confraternidad y será el Rector de dicho Seminario.

El 15 de agosto de 1979, tras las reuniones de los padres de la Confraternidad y con la ayuda y asesoría de Don Teodoro Jiménez Urresti, canonista y profesor del Seminario de Toledo y de la Universidad Pontificia de Salamanca, se terminan las primeras Constituciones de la Confraternidad y se envían a los Obispos para aprobación.

El 16 de diciembre de 1979, invita el P. Enrique al Cardenal primado de México, el Emmo. Sr. Don Ernesto Corripio Ahumada, a la Coronación Pontificia de la Imagen de Santa María de Guadalupe Salud de los Enfermos (Tulpetlac). En esta fiesta se promulgan las Constituciones y el P. Enrique Amezcua y demás Operario del Reino de Cristo renovaron su adhesión a la Confraternidad conforme a las nuevas Constituciones, ante el Excmo. Sr. Obispo de Tacámbaro, Don Luis Morales Reyes. La importancia de este acontecimiento hizo que se considerara como el segundo nacimiento de la Confraternidad.

En 1981 se funda la casa de espiritualidad en San Juan Hueyapan, Hidalgo.

El 1 de mayo de 1982, se inaugura y bendice el Seminario de Olías del Rey, por el Cardenal Don Marcelo González Martín, con la asistencia de diversas personalidades eclesiásticas y civiles de Toledo, particularmente del Cabildo Metropolitano.

El 12 de septiembre de 1983, en el XX aniversario de la Confraternidad, se funda en Consuegra (Toledo), el Seminario Menor, iniciando ese año con 16 alumnos.

El 5 de diciembre de 1984 se tiene en Tacámbaro, Mich., la Asamblea General en la que es elegido el P. Gildardo Álvarez Abonce como Director General de la Confraternidad de los Operarios del Reino de Cristo, fecha en la que deja el P. Enrique el gobierno de la Confraternidad.

A finales de 1988, el P. Enrique empezó a enfermar gravemente, iniciando así su itinerario de dolor y sufrimiento.

El 21 de noviembre de 1991 es erigida canónicamente, la Confraternidad, como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Diocesano, por el Excmo. Sr. Obispo de Tacámbaro, Don Alberto Suárez Inda.

El 28 de octubre de 1992, muere el P. Enrique Amezcua en Tulpetlac a los 73 años de edad. Fue sepultado en la entrada del Santuario de la 5ª Aparición Guadalupana (Tulpetlac, Estado de México), donde quiso ser un escalón más que siga acercando a los fieles a los pies de Nuestra Sra. de Guadalupe, Salud de los Enfermos.